Visión e Invierno

En invierno también es necesario prestar atención a la salud visual. Hay tres circunstancias sobre las que debes protegerte en invierno:

1- Radiación Solar
Cuando bajan las temperaturas el ambiente se vuelve más seco e inestable, el sol está más bajo, sus rayos parecen menos intensos, las horas de luz disminuyen, y por eso creemos que no hay riesgo, como en verano; esta relajación nos puede provocar daños importantes en los ojos. Según la OMS cerca del 90% de los rayos UV (ultravioletas) y las radiaciones infrarrojas atraviesan las nubes poco densas, por lo que es importante utilizar gafas de sol de calidad que nos protegen contra estas radiaciones nocivas.

2- Sequedad ocular
La sequedad ocular es uno de los problemas más comunes en esta época del año. Además, el viento, el frío, las calefacciones y el contraste de temperaturas, favorecen que los ojos se resequen y se irriten. Una escasa producción de lágrima provocará deshidratación en la córnea, manifestando visión borrosa y molestias, como la sensación de cuerpo extraño, picor o quemazón. Ante esta situación no debemos frotar los ojos ya que podemos provocar una irritación o inflamación de los mismos.

El uso de lentes de contacto es otro factor que puede provocar sequedad ocular.

Además en esta estación, aumentan los casos de conjuntivitis vírica, causada por los mismos virus que provocan los procesos gripales en invierno, y se dan casos también de otras molestias visuales como, irritaciones, úlceras o queratoconjuntivitis.

3- Menor luz natural
Por otro lado, tener menos horas de luz natural y estar más tiempo en interiores, implica usar durante más tiempo la luz artificial, muchas veces escasa o inadecuada. Es muy importante contar con luz suficiente y de calidad para evitar la fatiga ocular.

Para prevenir estas y otras molestias que nos pueden ocasionar los rigores del otoño/invierno deberemos seguir unos pasos muy sencillos:

– Lubricar los ojos con frecuencia para evitar la sequedad, parpadear a propósito habitualmente, usar lágrimas artificiales si es necesario, y suero fisiológico o lavados oculares para limpiar el ojo si se notan molestias como cuerpo extraño o sensación de “arenilla”.

– Usar gafas de sol durante el invierno aunque creamos que no sea necesario y esté nublado. Además, ayudarán a proteger los ojos del viento.

– Cuidar la alimentación, ya que los excesos o llevar una dieta poco saludable, también afectan a la visión. Está comprobado que una buena hidratación, comer frutas, verduras y alimentos con omega-3 disminuyen la aparición del ojo seco.

– Usar humidificadores en el interior de la casa para evitar la baja humedad provocada por la calefacción.

– Cuidado con las pantallas, mantener la vista fija en dispositivos digitales en ambiente resecos favorecen la sequedad ocular.

“No olvide proteger su vista también en otoño e invierno, lleve o no lentes de contacto. Y si detecta algún problema o necesita hacer alguna consulta, no dude en acudir a su óptico-optometrista, le orientará y recomendará la mejor opción profesional a su problema”.

También te puede interesar...

Artículos populares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *