Síndrome del Ojo Seco

Un poco de teoría sobre el ojo seco:

Se define el ojo seco como una enfermedad multifactorial de la lágrima y superficie ocular que lleva asociados síntomas de disconfort, mala visión e inestabilidad de la lágrima, que puede llegar a producir un deterioro de la superficie ocular.

Como enfermedad que es, debe ser diagnosticada y tratada por el médico oftalmólogo.

En este artículo queremos hablar más bien del síndrome de ojo seco o sequedad ocular, pero en general toda la población lo llama simplemente “ojo seco”, aunque no coincida con la definición médica anterior.

La sequedad ocular que podríamos llamar leve (aunque puede ser muy molesta) es un problema en alza. Si antes de la pandemia se estimaba problemas de ojo seco entre el 5 y el 30%, los últimos artículos científicos indican que la gran mayoría de las personas incluidas en los estudios han sufrido un aumento de la sequedad ocular tras la pandemia de Covid-19, posiblemente causado por el uso de la mascarilla y el aumento de horas frente a dispositivos digitales.

Un repaso rápido a los síntomas:

Sin querer ser exhaustivos podemos resumir los principales síntomas del ojo seco en:
– sensación de quemazón o arenilla en los ojos
– visión borrosa que mejora sensiblemente después de parpadear
– ojos rojos
– escamas en los párpados, secreción excesiva (legañas)
– ojos llorosos, especialmente al cambiar de ambiente

Algunos factores que pueden agravan estos síntomas son: el uso de dispositivos electrónicos, ciertos medicamentos (diuréticos, antihistamínicos, antidepresivos, tratamientos posmenopausia, radioterapia…), cirugías refractivas (LASIK, excímer), deficiencia vitamina A, ambientes con baja humedad, excesiva calefacción o aire acondicionado, uso de lentes de contacto y un largo etcétera que incluye ser fumador, mujer, tener una edad elevada o acné.

Algunos consejos que te podemos dar como Ópticos-Optometristas:

• Al usar dispositivos electrónicos recuerda parpadear a menudo, descansa (mirando a los lejos unos segundos) cada veinte minutos y ten buena iluminación.
• Delante de la pantalla de ordenador el ojo debe mirar ligeramente hacia abajo, para evitar la evaporación de la lágrima; es un error que los ojos estén a la altura del centro de la pantalla, baja la pantalla para que tu ojo quede a la altura del borde superior.
• Usa gotas humectantes, las llamadas “lágrimas artificiales”, a ser posible monodosis o sin conservante. Tu óptico-optometrista te aconsejará el tipo de lágrima que mejor se adecue a tu necesidad.
• Evita los ambientes secos y con excesiva polución, el aire acondicionado y la calefacción elevada, lugares con viento y polvo, el humo del tabaco, etc.
• Algunos fármacos pueden agravar los síntomas de sequedad. Lee los efectos secundarios de los fármacos que tomes y consulta con tu médico y/o farmacéutico sobre cuáles son los más adecuados para ti.
• Si eres usuario de lentes de contacto, respeta las indicaciones de tu óptico-optometrista sobre limpieza, horas de uso, revisiones periódicas y reemplazo de las lentes.
• Evita el consumo de alcohol y tabaco.
• Lleva una botella de agua a donde vayas, y bebe con frecuencia pequeños sorbos durante todo el día.
• En algunos casos es necesarios el uso de humidificadores, antifaces para dormir o gafas especiales que mantienen la humedad y evitan la evaporación.
• Si los síntomas no se reducen acude al médico especialista para que descarte la enfermedad de ojo seco, y te indique el tratamiento farmacológico y/o quirúrgico que necesites.

 

 

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