Iniciación en Baja Visión: Protocolo y prescripción de ayudas de baja visión
El curso “Iniciación en Baja Visión” realizado en Madrid el 20 y 21 de junio organizado por la Primera Delegación Regional del CNOO e impartido por D. Adrián Pérez Baladrón, Óptico-Optometristas especializado en Baja Visión, abordó los conceptos fundamentales, la clasificación y las ayudas a las personas con Baja Visión.
La actividad formativa está pendiente de acreditación por la Comisión de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias de Madrid
La Baja Visión constituye un importante problema de salud visual que afecta a millones de personas en todo el mundo y repercute significativamente en su autonomía y calidad de vida. El objetivo de este curso de Iniciación en Baja Visión es proporcionar los conocimientos básicos necesarios para comprender esta condición, identificar sus principales causas y conocer las herramientas disponibles para mejorar el rendimiento visual de quienes la padecen.
A lo largo de todo el curso quedó claro que la evaluación de la baja visión no se limita únicamente a la agudeza visual, sino que también considera otros aspectos fundamentales como el campo visual, la sensibilidad al contraste, la percepción de los colores, la adaptación a diferentes niveles de iluminación y las necesidades funcionales de cada persona.
Patologías oculares más frecuentes responsables de la baja visión
Durante el curso se revisaron las patologías oculares más frecuentes responsables de la baja visión, entre las que destacan:
• Degeneración macular asociada a la edad (DMAE), principal causa de pérdida de visión central en personas mayores.
• Retinopatía diabética, consecuencia de las alteraciones vasculares producidas por la diabetes.
• Glaucoma, caracterizado por una pérdida progresiva del campo visual periférico.
• Retinosis pigmentaria y otras distrofias hereditarias de la retina, que producen una reducción progresiva del campo visual y de la visión nocturna.
• Miopía magna con complicaciones retinianas.
• Neuropatías ópticas y otras enfermedades del nervio óptico.
• Cataratas avanzadas y otras patologías oculares cuando no pueden resolverse completamente mediante tratamiento oftalmológico.
Cada una de estas enfermedades produce un patrón diferente de pérdida visual, lo que condiciona las dificultades funcionales del paciente y el tipo de ayuda visual más adecuado.
En el curso se explicó que los pacientes pueden agruparse en función del patrón de afectación visual, ya que cada uno presenta necesidades específicas:
• Pérdida de visión central, típica de la degeneración macular, que dificulta la lectura, el reconocimiento facial y las tareas de precisión.
• Pérdida de visión periférica, característica del glaucoma avanzado o la retinosis pigmentaria, que afecta principalmente a la movilidad y la orientación.
• Escotomas centrales o paracentrales, que interfieren con la fijación y la lectura.
• Reducción generalizada de la sensibilidad al contraste, que dificulta la identificación de objetos incluso cuando la agudeza visual es relativamente buena.
• Pérdidas mixtas, en las que coexisten alteraciones centrales y periféricas.
Comprender el tipo de pérdida visual permite seleccionar la estrategia de rehabilitación más adecuado.
Se destacó que, aunque muchas patologías no tienen una cura definitiva, la rehabilitación visual permite optimizar el resto visual disponible mediante diferentes recursos.
Medidas terapéuticas optométricas
Tras el control y tratamiento, por parte del médico oftalmólogo, de la enfermedad ocular cuando sea posible, las medidas terapéuticas optométricas incluyen:
• Corrección óptica adecuada.
• Entrenamiento en el uso del resto visual.
• Adaptaciones de iluminación y contraste.
• Ayudas ópticas específicas.
• Ayudas electrónicas y digitales.
• Técnicas de rehabilitación visual individualizadas.
El objetivo principal consiste en aumentar la independencia del paciente en actividades como la lectura, la escritura, la movilidad y las tareas de la vida diaria.
Durante el curso se revisaron las pruebas necesarias para valorar correctamente a un paciente con baja visión:
• Medición de la mejor agudeza visual tanto en lejos como en cerca.
• Evaluación del campo visual.
• Medición de la sensibilidad al contraste.
• Valoración de la iluminación óptima.
• Determinación de la distancia de trabajo.
• Evaluación funcional de las actividades que desea realizar el paciente.
Estos parámetros permiten seleccionar la ayuda visual más adecuada para cada paciente.
Se presentaron las fórmulas básicas empleadas para calcular las ayudas de baja visión, especialmente para lectura.
Conclusión
El curso de Iniciación en Baja Visión permitió comprender que esta disciplina va mucho más allá de la simple medición de la agudeza visual. El éxito de la rehabilitación depende de una valoración integral del paciente, del conocimiento de las patologías responsables de la pérdida visual y de la correcta selección de ayudas ópticas y estrategias de entrenamiento.
El ponente dejó claro qué gracias a una evaluación individualizada y al empleo adecuado de los recursos disponibles, es posible mejorar notablemente la capacidad funcional de las personas con baja visión, favoreciendo su autonomía, participación social y calidad de vida.
El curso ha sido muy bien valorado por los asistentes, tanto en la parte teórica como práctica, en la organización y especialmente en cuanto al ponente.
Agradecemos el entusiasmo y dedicación de Adrián que en toda su exposición fue ameno y concreto, resolvió todas las dudas que se le fueron planteando y se centró en que el contenido del curso fuera útil y fácil de aplicar, si se tienen las herramientas necesarias. Agradecemos así mismo a ML Òptics la empresa, que sin ser patrocinador del curso, por ser un curso acreditado oficialmente, nos cedió gratuitamente diverso material e información sobre productos de ayuda para Baja Visión.
