A todos los padres nos importa la salud de nuestros hijos y un aspecto muy importante de la salud es la salud visual.


Ver bien no es solo tener una buena agudeza visual y ver muy bien de lejos. Muchos problemas visuales dan la cara al inicio de la edad escolar, pero nuestros hijos “no saben” si los que les pasa es normal y tal vez no se quejan porque no saben que se puede ver mejor.


Hay signos que a todos nos alertan y hacen que llevemos a nuestros niños a una revisión visual (no ver la pizarra, dolor de cabeza, frotarse los ojos, ojos rojos, acercarse mucho las cosas, etc.) pero otros muchos nos pueden pasar desapercibidos.

Este es un listado de los signos más habituales, y si notas alguno de ellos en tus hijos te aconsejamos que vayas a tu óptico-optometrista de confianza para una revisión optométrica específica para su edad:

  • Tuerce la cabeza viendo la televisión, leyendo o con los dispositivos electrónicos.
  • Se cansa enseguida haciendo trabajos cercanos.
  • Cuando lee, sigue la línea con el dedo, y sin el dedo se pierde.
  • Al final del día o tras leer mucho tuerce un ojo (bizquea) pero el resto del día el ojo está en su sitio.
  • Mueve la cabeza en vez de mover los ojos al leer.
  • Cierra un ojo cuando se fija en algo pequeño.
  • Aunque lea en silencio necesita mover los labios marcando las sílabas.
  • Se sale siempre de la línea al colorear.
  • Lee demasiado despacio para su edad y le cuesta explicar lo que ha leído.

La visión es parte fundamental en el aprendizaje, ante un niño con dificultades en los estudios, en la lectura, a la hora de concentrarse, solemos buscar la causa en problemas de atención u otros motivos y se nos puede escapar una pregunta fundamental: ¿será su sistema visual eficaz?
Y es que “ver bien” involucra muchas habilidades visuales fundamentales para poder aprender. Entre ellas:

  • Discriminación visual: para no confundir palabras o letras muy similares, o las notas de un pentagrama, por ejemplo.
  • Memoria visual: importante para recordar letras, sílabas, palabras nuevas, copiar textos, estudiar, etc.
  • Relación visuo-espacial: tan importante para diferenciar letras de imagen espejada (p/q, b/d…) o trasponer números (89/98…) y que todos tenemos fácilmente asociada a la dislexia, que tanto dificulta el aprendizaje.
  • Figura-fondo: que nos permite una lectura rápida, discriminar signos matemáticos y de puntuación, encontrar dónde está escrito lo que busco, etc.

Hay test optométricos específicos para valorar éstas y otras capacidades visuales. Por ello, ante un problema de aprendizaje, es imprescindible revisar la visión del niño. Puede tener un problema refractivo (necesitar gafas), o puede que estemos ante un problema de habilidades que pueden mejorar con entrenamiento visual.