Lentes de contacto o lentillas

Adaptación individualizada de lentes de contacto

¿Qué es una lentilla o lente de contacto?

Una lentilla o lente de contacto es un producto sanitario, destinado a compensar defectos refractivos. Es un polímero plástico, con unas propiedades físicas y químicas, que le confieren unas características singulares para que, bajo control del profesional sanitario, resulte biocompatible; es decir, que se garantice su porte seguro de acuerdo con sus propiedades y finalidad sanitaria.

La lente de contacto está sometida a una férrea legislación sanitaria, y debe ser adaptado individualizadamente por el Óptico-Optometrista, único profesional capacitado legalmente para dispensar adaptar, controlar y vigilar el correcto uso por parte del usuario.

 

¿Qué es una adaptación individualizada?

Es un producto destinado a compensar defectos visuales, que se coloca sobre la córnea, flota en la lágrima, NO es un producto estandarizado que se mida por tallas “S” ó “XL” etc.

Una adaptación consiste someramente en:

  • la recogida de una seria de parámetro y medidas del ojo al que se va adaptar,
  • un exhaustivo  examen visual y optométrico,
  • y en la observación directa de los tejidos oculares implicados en la adaptación.

Si después de ello, el Óptico-Optometrista determina que el usuario es apto para usar lentillas, procederá, según los parámetros y datos individuales obtenidos, a seleccionar una lente de control que probará en el ojo.

Si, según su criterio profesional, el comportamiento de la lente en el ojo del usuario es correcto, el Óptico-Optometrista continuará con el proceso, dándole normas de uso, consejos prácticos sobre el manejo y mantenimiento, resolviendo las dudas que se  puedan plantear, pautando horas de uso y fijando las oportunas e imprescindibles revisiones.

Hay que recordar que la lente de contacto no es un producto inocuo; puede provocar daños y lesiones graves en el ojo,  así como cambios importantes en la refracción.

Uso de las lentes de contacto

El ojo es un órgano que cambia con el envejecimiento y también con el propio uso de las lentes de contacto; por lo tanto, hay que controlar y ajustar la lente a esos cambios y evitar, mediante revisiones periódicas, que se provoquen daños.

Es indispensable dedicar especial  atención a los jóvenes y su uso de lentes cosméticas adquiridas principalmente por canales de distribución sanitariamente no controlados, pues no está garantizada la calidad y autenticidad del producto que se pretende adquirir.

El ojo no distingue entre lentes cosméticas o graduadas, y si no ha habido adaptación hecha por un Óptico-Optometrista, el riesgo de sufrir un percance grave es importante.

 

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